Los musulmanes han perdido el camino después de la partida del Mensajero de Dios, Muhammad hijo de Abdulá (s), cuando Abu Bakr y un grupo de hipócritas brincaron al poder y usurparon el califato del Mensajero de Dios (s), y la mayoría de los compañeros fallaron en dar apoyo al Sucesor del Mensajero de Dios (s) designado por Dios: Alí Bin Abi Talib (a). Mientras que el Mensajero de Dios (s) lo había nombrado por orden de Dios “Comandante de los Creyentes” y “Califa del Mensajero del Señor de los mundos (s) después de él” en Gadir Jum, durante la Peregrinación de la Despedida. Y no les fue suficiente con usurpar el derecho del Imam Alí (a) y el derecho de la humanidad a recibir la palabra “no hay divinidad sino Dios, Muhammad es mensajero de Dios (s)”, sino que llevaron más allá la cuestión cuando Umar Bin Al-Jattab y un grupo de hipócritas intentaron incendiar la casa de Fátima Az-Zahra, siendo ella la única hija de la espina dorsal del Mensajero de Dios (s). Ella, Hasan, Husein y Alí (a) son a quienes Dios impuso amar en el Corán. Dijo el Altísimo:

{Di: «No os pido por esto recompensa, excepto el amor a los familiares»}[1]

Cuando no les sirvió el intento de hacer salir al Imam (a) para el juramento de lealtad a Abu Bakr, irrumpieron en la casa sobre Az-Zahra quebrándole una costilla, abortando su feto y perforándole el pecho con un clavo. Y ella es aquella sobre la cual el Mensajero de Dios (s) dijo: «La madre de su padre, una parte de mí, complace a Dios quien la complace a ella y Él odia a quien la odia a ella. Es la Señora de las mujeres de los mundos, desde los primeros hasta los últimos».[2]

Así que los musulmanes no evadirían el yermo ni él los evadiría a ellos después de que fueron por el mismo camino que los hijos de Israel, dando paso por paso. El Mensajero de Dios (s) dijo: «Por aquél en cuya mano está mi alma, que seguiréis tal cual la tradición de los que fueron antes de vosotros, dando paso por paso y punto por punto, hasta que no evadáis el camino de ellos y la tradición de los hijos de Israel no os evada a vosotros».[3]

Esta nación perdió su oportunidad y se alió con su enemigo, se enemistó con su Patrono e Imam e hizo enfurecer a su Señor, así pues, comenzó a entrar en el yermo y en el extravío desde ese momento hasta establecerse hoy en el corazón del desierto. Así que desde Muawiya y Ziad hasta Yazid y el hijo de Ziad, desde Muslim Ibn Uqba hasta Marwan, desde Abdul Malik, sus hijos y Al-Hayyay hasta los abasidas, As-Saffah, Al-Mansur Ad-Dawaniqi, Al-Hadi, Al-Mahdi, Ar-Rashid, los extraviados, hasta Al-Amín (el confiable) y Maamun (el leal), ambos desleales, hasta Al-Mutawakil (el encomendado) al demonio, hasta… hasta… fue un viaje horrible por el cual pasó está nación. Cuánto se han deshonrado las santidades de una ciudad, asesinado a su buena gente y violado el honor de sus mujeres. Y no ha se salvado ni la ciudad del Mensajero de Dios (s) ni la respetable Kaaba (Yazid -que Dios lo maldiga- envió a Muslim Bin Aqaba, más digno de llamarse criminal. Así pues, fueron asesinados en Medina más de diez mil musulmanes incluyendo a setecientos compañeros y fueron violadas más de mil vírgenes. No bastándose con esto se dirigió hacia la Gloriosa Kaaba, pero Dios lo destruyó como destruyó a los compañeros del elefante).[4]

Cuánto se torturó a hombres libres y asesinó a inocentes. A cuántos de ellos se los sentenció a prisiones y oscuras mazmorras en las que no se distingue la noche del día. Y si tomaras conocimiento de lo que han hecho los omeyas y los abasidas a los musulmanes te llenarías de espanto. Si conocieras sus inmoralidades, su incredulidad y su salida de la religión aumentarías en asombro.

Al-Masuudi cuenta acerca de uno de ellos, Walid Bin Yazid Bin Abdul Malik, en Maruy Ad-Dahab: “El hijo de Aisha cantó emitiendo un tono y él se conmovió profundamente. Entonces Walid le dijo: “¡Bravo! ¡Por Dios, hombre! ¡Repítelo otra vez por el derecho del siervo del Sol!”[5] Entonces lo repitió. Luego le dijo: “Repítelo por el derecho de Umaya”- y aquél lo repitió… Entonces Walid le dijo al cantante: “Túmbate” y no dejó ni uno de sus miembros sin besar. Se precipitó sobre su uretra para besarlo y el cantante lo contuvo entre sus muslos. Walid le dijo: “¡No, por Dios, hasta que lo bese!” Y no cesó hasta que lo besó. Y le entregó mil dinares y lo montó en una burra. Entonces le dijo: “Pasa con ella sobre mi alfombra”, y así lo hizo. Colocó un estanque en un huerto y lo llenó con vino, y nadaba adentro de él con rameras y bebía de él hasta que se notaba la merma. Un día se acercó a su hija y le dijo: “Quien observa lo que hace la gente muere de pena”.[6]

El sayed Al-Murtadá dijo en Al-Amali: “Nos informó que Abú Ubaidulá Al-Mazrabani dijo: Ahmed Bin Kamel dijo: Walid Bin Yazid era un hereje. Un día abrió el Corán y en él vio: {Y pidieron a Dios la victoria y ha sido decepcionado todo prepotente terco}.[7] Entonces puso el Corán como blanco y le disparó hasta destrozarlo con las flechas. Y dijo:

“Has amenazado a todo prepotente terco… pues he aquí, yo soy ese prepotente terco

Así que si te encuentras con tu Señor el Día de la Reunión… di ‘oh Señor, Walid me estropeó’”.[8]

Lamento transmitir una historia abominable como esta —y lo que he mencionado es una pequeña porción de mucho—, y si sólo fuera que estos gobernantes opresores han asesinado a los descendientes del Mensajero de Dios (s) y los han desterrado a los países más remotos —donde encontramos hoy a descendientes del Mensajero de Dios (s) viviendo en Irán, Afganistán, India y en países lejanos a la ciudad de su abuelo (s)— ya sería suficiente evidencia de que han salido de la religión y combatido al islam, y ya sería suficiente evidencia de que guardaban rencor contra el Mensajero de Dios (s).

Esta injusticia y corrupción continuó hasta nuestros días; nuestras riquezas están en manos de tiranos que viven gracias a ellas corrompiendo al país y a los siervos, derramándolas sobre quienes los adoran en lugar de a Dios. La historia no ha conocido prisiones como las de ellos, en ellas hay métodos de tortura que pondrían los pelos de punta al cuerpo, sus ejércitos están equipados con todo tipo de armas, no para defender los países islámicos, sino para someter a los pueblos islámicos. Cualquier que alce su voz con la palabra de “no hay divinidad sino Dios” e invite a los musulmanes a un gobierno con lo que Dios hizo descender es arrojado en estas oscuras mazmorras o asesinado. No sabemos cuándo terminará este yermo y extravío ni cuándo regresará el islam a gobernar a los musulmanes como fue en la época del Mensajero de Dios (s) y se propague la justicia por los países islámicos y, por ende, en toda la Tierra. Pero sabemos con certeza que regresará; porque el Mensajero de Dios (s) nos prometió y nos informó que el islam regresa lozano y fresco en el Fin de los Tiempos a manos de su hijo, el Mahdi (a).

La bendita aparición de este gran reformador no será realidad hasta que los motivos de su ausencia desaparezcan y surja de esta nación una generación preparada para llevar el mensaje divino a toda la gente de la Tierra, para que se haga realidad la promesa divina de la manifestación de esta religión sobre todas las religiones. Si realmente queremos que se haga realidad la promesa sobre la Tierra, si queremos que salga de este desierto y este yermo, y queremos que aparezca el Imam Al-Mahdi (a) debemos volver al islam que Dios quiere, no al que quieren los tiranos. Dijo el Altísimo:

{Y ya hemos enviado a cada comunidad un mensajero que: «Adorad a Dios y evitad los ídolos». Así pues, entre ellos hay a quien lo ha guiado Dios, y entre ellos hay quien se merece el extravío. Así que id por la Tierra y observad cómo fue el final de los desmentidores}[9]

Los tiranos que se apoderaron de esta nación hoy con la ayuda de América, aunque muestren enemistad hacia ella, para completar los capítulos de este abominable espectáculo quieren marginar el islam y dejar el corazón del musulmán vacío de fe en Dios y cubierto con la cáscara de su religión, sin ninguna realidad. Si pudieran desechar esta cáscara y combatirla no se abstendrían, como hicieron en Turquía hoy. Quien dude de las comisiones que tienen con América y los sionistas, especialmente los que se hacen llamar sus enemigos, que revise sus negras historias y los encontrará cada día sirviendo a sus señores americanos y sionistas, desencadenando guerras contra los musulmanes y los árabes, subyugando los movimientos islámicos y el despertar religioso. Quien quiera más evidencias de esto que consulte el libro de Daniel en la Torá. Encontrará que en la región de Medio Oriente hay diez reyes que son agentes de América, o como está simbolizada, un Reino de Hierro, que devora y pisotea a todos los reinos de la Tierra. Pero si Dios quiere, el Mahdi de esta nación (a) lo pisoteará a él como está en el mismo libro de Daniel.

Luego, un tirano no se preocupa más que de sí mismo y lo que lo mantiene en el poder. Su trono no se levanta sino sobre sangre y despojos, así que asesina a todo el que rechace su valiato y su predominio. Distrae al pueblo con crisis que no terminan sino con el final de su gobierno. Así que desata guerras, propaga entre las tribus el fanatismo y las presunciones satánicas. Aún más, priva de pan al pueblo para mantenerlo ocupado obteniéndolo. La vida bajo la sombra del tirano es una ignominia, es más, es muerte en vida; es la pérdida de este mundo y de la otra vida.

El filósofo griego Platón, al describir el gobierno del tirano y su formación, dice: “Entre los que invitan a la democracia y los protectores del pueblo, el más violento y de mayor astucia de ellos se destaca. Exilia a los ricos o los ejecuta, cancela las deudas, divide las tierras, forma una guarnición para guardarse de la maldad de las conspiraciones. El pueblo disfruta con él y él se hace con la autoridad. Para empoderarse, distraer al pueblo y perpetuar la necesidad de él declara la guerra a sus vecinos después de haber hecho la paz con ellos, para dedicarse a cumplir su deseo dentro. Decapita a todo opositor o crítico, elimina a todo varón virtuoso y se rodea de un grupo de mercenarios y nobles. Es generoso al dar a los poetas que exiliamos de nuestra ciudad, para que ellos le dispensen elogios. Saquea los altares y exprime al pueblo para alimentar a sus guardias y séquito. Entonces el pueblo se da cuenta que pasó de la libertad a la tiranía y este es el último gobierno”.

En cuanto a los siervos y los mercenarios del tirano, tienen la ilusión de estar a salvo y de que sus tranquilas vidas son estables. Así que mientras estén al servicio del tirano no los tocará ningún mal, pues su señor es fuerte, corta cuellos y el pueblo sumiso y rendido a la injusticia.

Y esto es una ilusión; porque el fuego sigue estando bajo las cenizas. Dijo el Altísimo:

{El ejemplo de los que han adoptado, en lugar de a Dios, a patronos es como el ejemplo de la araña que adopta una casa. Y ciertamente, la más endeble de las casas es la de la araña. Si hubieran sabido}.[10]

La verdad es lo que sabe todo el que haya seguido la historia de las naciones y los pueblos, donde el final de todo tirano y sus mercenarios es la revolución de los desheredados y oprimidos. Los que han sido injustos sabrán qué destino final les aguarda.

En cuanto a los que se han rendido a los tiranos y se han sometido a ellos afirmando ser musulmanes, pues están afuera del valiato de Dios, pero no lo saben. Dijo el Altísimo:

{¿No has visto a los que afirman haber creído en lo que ha descendido sobre ti y en lo que ha descendido antes de ti? Quieren apelar al ídolo, y ya se les ha ordenado que no crean en él, y quiere el demonio extraviarlos en una perdición evidente}.[11]

ca-times.brightspotcdn.comLos tiranos los empujan a guerras con los pueblos islámicos y ellos no se abstienen de ayudarlos por temor, asesinando a los patronos de Dios y destruyendo las santidades de los creyentes. ¿Qué situación es peor que la de ellos? ¡¿Qué incredulidad es mayor que la de ellos que apoyan a los enemigos de Dios?!

Dijo el Altísimo: {Los que han creído combaten en el camino de Dios y los que no han creído combaten en el camino de los ídolos. Así que combatid a los patronos del demonio. Ciertamente, el ardid del demonio es débil}.

Quizás algunos de ellos se excusan en el temor a los tiranos y en el miedo a ser asesinados, pero es una excusa inaceptable y horrible, porque si se deben portar armas entonces que sea en el rostro de los tiranos, no para apoyarlos. Dijo el Altísimo:

{Ciertamente, a los que se hayan llevado los ángeles, injustos con sus propias almas, se les dirá: «¿En qué estabais?» Dirán: «Éramos denigrados en la Tierra». Dirán: «¿No era la Tierra de Dios amplia para que emigrarais en ella?» Así pues, para aquellos su morada es el Infierno. Y es un mal destino}.[12]

Y dijo el Altísimo: {Dirán los que se habían ensoberbecido a los que habían sido denigrados: «¿Nosotros os habíamos apartado de la guía después de que llegara a vosotros? No. Es que vosotros fuisteis criminales» * Y dirán los que habían sido denigrados a los que se habían ensoberbecido: «No. Fue el ardid noche y día ordenándonos a que no creamos en Dios y a que le atribuyamos semejantes». Y guardarán en secreto su contrición cuando vean el castigo. Y pondremos grilletes en los cuellos de los que no hayan creído. ¿Acaso serán recompensados sino por lo que hacían?}.[13]

Asimismo, cooperar con los tiranos y confiar en ellos está prohibido, pues abandonar la lucha y dejar de ordenar lo reconocido y prohibir lo detestable está prohibido. Alejarse de la vida de los musulmanes no extingue la responsabilidad. Quien empieza a no interesarse por los asuntos de los musulmanes no es de ellos, aunque fuera un jurista diciendo ser delegado general del Imam (a). Que todo ser humano musulmán observe su corazón y lo que hay en él; ¿es temor a Dios o temor al tirano? Los dos temores no se juntan en el corazón del creyente. El temor a Dios convierte a los tiranos a los ojos del creyente en más insignificantes que un mosquito, así que ellos no tienen nada que lo afecte a él o a sus decisiones, excepto dentro de los límites del disimulo obligatorio. Dijo el Altísimo:

{¿No has visto a los que se les dijo: «Apartad vuestras manos, y estableced el azalá, y entregad el azaque»? Así pues, cuando se les prescribió el combate, he aquí que un grupo de ellos temieron a los hombres como se teme a Dios o con mayor temor. Y dijeron: «Señor nuestro, ¿para qué nos has prescrito el combate? Si nos pospusieras hasta un plazo cercano». Di: «El disfrute de este mundo es poco y la otra vida es mejor para quien se guarda. Y no habéis de ser oprimidos ni en un pelo»}.[14]

Y la alabanza a Dios, que la nación islámica hoy ha comenzado el camino de regreso a Dios y al camino del despertar religioso islámico que todos los días vemos expandiéndose para incluir a todos los países islámicos, amenazando el trono de los tiranos que se han apoderado de esta nación poniendo todo su empeño en ahogar a la juventud musulmana en deseos materialistas y sexuales, propagando clubes nocturnos, alcohol y libertinaje en los países islámicos, transmitiendo por la televisión y demás, todo lo que ha prohibido Dios de canciones, mujeres desnudas e historias sobre la vida de los occidentales. El objetivo de esto es el desmantelamiento de la familia islámica. Pero Dios ha frustrado sus planes, ha destruido su estructura desde sus cimientos y a punto está de caer el techo sobre sus cabezas, si Dios quiere.

Estos tiranos ya se han ilusionado como se habían ilusionado los anteriores de que podrían borrar el trazo característico verdadero de la religión del monoteísmo y desfigurar el islam matando las creencias correctas que amenazan sus tronos, en particular la creencia de esperar al Mahdi (a), pero ya es inminente para ellos y el Corán en nuestras manos exclama en sus oídos:

{Y quisimos agraciar a los que habían sido denigrados en la Tierra y los pusimos como Imames y los pusimos como herederos * Y hemos de ponerlos a cargo en la Tierra y hacer ver al faraón, y a Hamán y al ejército de ambos aquello de lo que se guardaban}.[15]

{Y ciertamente, ya hemos escrito en los Salmos, después del Recuerdo, que la Tierra será heredada por mis siervos buenos * Ciertamente, en esto hay un aviso para un pueblo de siervos}.[16]

{Y ha prometido Dios que a los que hayan creído de vosotros y hayan hecho buenas acciones, que los hará herederos en la Tierra como hizo herederos a los que fueron antes de ellos, y ha de consolidar para ellos su religión, la que Él ha aprobado para ellos, y Él ha de darles en lugar de su temor, seguridad. Que me sirvan sin asociarme nada, y quien descrea después de esto, pues, aquellos son los trasgresores}.[17]

Y sin cesar, el significado que ha soltado el Mensajero de Dios (s) exclama en sus oídos: «Si a este mundo no le quedara más que un día, saldría de mi descendencia quien lo llenara con igualdad y justicia como se ha llenado de injusticia y opresión».[18]

El Mahdi (a) está entre nosotros. De él se benefician los musulmanes como la Tierra y quien está sobre ella se beneficia del Sol, aunque las nubes lo cubran.[19]

Oh musulmanes y musulmanas, oh amados, creed en Dios y no creáis en los ídolos. Aferraos al lazo más fiable, la Autoridad de Dios en su Tierra, el Mahdi (a). Sabed que la fe en Dios es inseparable de la incredulidad en los ídolos. Ambas son una cosa, tal como la ida de la oscuridad y la aparición de la luz, pues nada se entiende por la ida de la oscuridad que no sea la aparición de la luz.

Dijo el Altísimo: {No hay coerción en la religión. Ya se ha aclarado la rectitud del error. Así pues, quien descrea de los ídolos y tenga fe en Dios, pues se habrá aferrado al asidero más firme. No hay fisuras en él. Y Dios es Oyente, Sabedor}.[20]

Temed al demonio y al deseo del alma. Seguid lo que os ha traído el Mensajero de Dios y su familia de purificados de parte de Dios —Glorificado sea—, que Dios perdona los pecados todos, pero no perdona que se lo asocie.

Dijo el Altísimo: {Ciertamente, Dios no perdona que se lo asocie, y perdona lo que está por debajo de ello a quién quiere. Y quien asocie a Dios, pues ya ha cometido un pecado inmenso}.[21]

Y creer en el ídolo, apelar a él, ayudarlo, apoyarlo, someterse a él, entregarse a él, todo ello es asociar a Dios y extraviarse del camino recto de Dios, ¡y qué perdición! ¿Acaso veis que cuando un infiel a Dios o un politeísta ayunan y rezan, su rezo y su ayuno son aceptados? Las prácticas de adoración han sido puestas para que el siervo confirme con ellas la obediencia a Dios. Así pues, si es obediente a los ídolos y enemigo de Dios, ¿qué sentido les queda a las prácticas de adoración? El instante en que el ser humano acata las órdenes del ídolo y sus leyes es el instante en el que descree de Dios saliendo de Su valiato al valiato del ídolo, y de la luz a las tinieblas.

Dijo el Altísimo: {¿No has visto a los que afirman haber creído en lo que ha descendido sobre ti y en lo que ha descendido antes de ti? Quieren apelar al ídolo, y ya se les ha ordenado que no crean en él, y quiere el demonio extraviarlos en una perdición lejana}.[22]

Así que el camino de regreso a Dios y a su valiato es el mismo camino que el de la incredulidad en el ídolo y la salida de su valiato, como son un solo camino en realidad. Es la senda recta por la cual se aceptan las obras; porque son para Dios, el Uno, el Único. Así que si queremos el regreso verdadero al islam muhammadiano original tenemos que creer en todo lo que trajo Muhammad Bin Abdulá (a), tenemos que creer en todo el islam y sus estatutos, no creer en lo que concuerda con nuestros deseos y dejar el resto, tenemos que perseverar en el camino que trazaron los sucesores de Muhammad (a), pues ellos son las naves de la salvación. El que se adelanta a ellos es un hereje, el que se retrasa a ellos, efímero y el que se aferra a ellos, incluido.

En cuanto a los que no creen en parte del libro y creen en parte, pues encontrarán sus almas al final, jadeando detrás de un espejismo del desierto. Y tenemos como creyentes, en los magos que creyeron en Moisés (a), un modelo. El ejemplo de aquellos creyentes estaba bastante lejos del camino señorial divino, es más, eran patronos del ídolo que estaban de pie junto al faraón —maldígalo Dios— al principio del asunto, para discutir con Moisés (a). Pero cuando fueron contra sus propios deseos se les aclaró la verdad y creyeron en Dios y descreyeron del faraón. Brilló la luz de la verdad en sus corazones y se dispersó la oscuridad del ídolo de sus vistas. Esta vez se pusieron de pie junto a Moisés (a) para luchar en el camino de Dios y contra el faraón —maldígalo Dios—, mostrando a los hombres su mentira, su envilecimiento y su debilidad.

Dijo el Altísimo: {Y cayeron los magos prosternados. Dijeron: «Hemos creído en el Señor de Aarón y Moisés» * Dijo: «¿Habéis creído en él antes de que yo os lo permita? Ciertamente, él ha de ser vuestro superior que os ha enseñado la magia. Así pues, yo he de cortar vuestras manos y vuestros pies opuestos, y he de crucificaros en el tronco de una palma, y habréis de saber quién de nosotros es más severo en el castigo y más permanente» * Dijeron: «No te preferiremos a ti por sobre lo que nos ha llegado de las evidencias y del que nos ha originado. Así que, decidas lo que decidas, sólo decides en esta vida del mundo»}.[23]

Ciertamente, a los ojos de aquellos siervos creyentes este mundo se había insignificante, en una meta de lo más insignificante. Por lo tanto, la determinación del faraón —maldígalo Dios— de cortarles las manos y los pies, y de crucificarlos no tuvo ningún efecto sobre la firmeza de ellos en seguir la verdad. No prefirieron vivir, sino que se les manifieste la realidad de este mundo, de este mundo material sobre el cual se lanzan el faraón, Hamán, Qarún y otros como ellos. Los magos tuvieron éxito en el examen y sortearon el obstáculo, obtuvieron la complacencia de Dios así que hay bienaventuranza para ellos y la excelencia de un lugar de regreso.

Dijo el sacrificado de la familia de Muhammad, Husein (a):

Si este mundo se considera una preciosidad… la morada del premio de Dios es más elevada y noble

Y si las provisiones son una parte decretada… la falta de avidez del hombre por la ganancia es más hermosa

Y si los bienes son para dejarlos todos… ¿qué es del legado por el cual el hombre escatima?

Y si los cuerpos son para la muerte producidos… entonces ser hombre muerto por la espada de Dios es mejor.[24]

Sería digno de nosotros que nos preguntemos: ¡¿no es tiempo de que nuestros corazones sean mansos al recuerdo de Dios, que nos arrepintamos a Dios con un arrepentimiento verdadero para así auxiliar a los patronos de Dios y ser enemigos de los enemigos de Dios, poniendo al islam como constitución y sistema para nuestra vida, al Corán como nuestro lema, y a la palabra de “no hay divinidad sino Dios” como nuestro refugio y fortaleza?!

¡¿No es tiempo de que digamos al ídolo “decidas lo que decidas, sólo decides en esta vida del mundo?!

¡¿No es tiempo de que elijamos el estatuto del islam y tiremos el estatuto de la ignorancia?!

¡¿No es tiempo de que nuestros corazones reluzcan a la luz de la verdad; para que se aparte de ellos la oscuridad del ídolo?!

¿Acaso nos quedaremos en este yermo, en este desierto, jadeando detrás de un espejismo, con la salida en nuestras manos, y el agua cerca de nosotros?

Dijo el Altísimo: {Y no eres tú guía para al ciego en su extravío. No has de hacer oír excepto a quien cree en nuestros signos, pues son musulmanes}.[25]

[1] Sagrado Corán – sura Ash-Shura (La consulta), 23.

[2] Véase: Asad Al-Gaba de Ibn Al-Azir, vol. 5, pág. 520. Musnad Ahmad, vol. 4, pág. 5. Sahih Al-Bujari, vol. 4, pág. 210. Sahih Muslim, vol. 7, pág. 141. Sunan At-Tirmidi, vol. 5, pág. 360. Fadail As-Sahaba de An-Nisai, pág. 87. As-Sunan Al-Kubra de Baihaqi, vol. 10, pág. 210, Al-Istiaab de Ibn Abdulbirr, vol. 4, pág 1895. Dajair Al-Aqabai, pág. 43. La historia de Damasco, vol. 42, pág. 134. Al-Isaba, vol. 8, pág. 102. Y otras fuentes de las dos sectas en las que se menciona la virtud recta de Fátima Az-Zahra (con ella sea la paz).

[3] Maymua Az-Zawaid, vol. 7, pág. 216 con diferencias en los términos, pero con el mismo contenido.

[4] Se refiere (a) al derramamiento de sangre en Al-Harra que ocurrió el 28 de Dil Hiyya del año 64 de la Héjira, cuando Yazid retiró la salvaguardia de vida a la ciudad del Mensajero de Dios durante tres días. Allí hubo asesinatos y asaltos al honor de los cuales la lengua es incapaz de recordar sus detalles. Quien desee ahondar más debería tener el libro que detalla los hechos. También se refiere (a) a lo que ocurrió el 3 de Rabi Al-Awal del mismo año, cuando el ejército de Yazid sitió la Sagrada Casa de Dios e incendió la casa y la mezquita.

[5] El siervo del Sol es la traducción del nombre del padre de Umaya (Abdu Shams), de quien descienden los omeyas (N. del T.)

[6] Véase Al-Kuna wal Alqab, vol. 1, pág. 346.

[7] Sagrado Corán – sura Ibrahim (Abraham), 15.

[8] Amali del sayed Al-Murtadá, vol. 1, pág. 90.

[9] Sagrado Corán – sura An-Nahl (Las abejas), 36.

[10] Sagrado Corán – sura Al-Ankabut (La araña), 41.

[11] Sagrado Corán – sura An-Nisa (Las mujeres), 60.

[12] Sagrado Corán – sura An-Nisá (Las mujeres), 97.

[13] Sagrado Corán – sura Saba (Saba), 32-33.

[14] Sagrado Corán – sura An-Nisá (Las mujeres), 77.

[15] Sagrado Corán – sura Al-Qisas (El relato), 5-6.

[16] Sagrado Corán – sura Al-Anbiya (Los profetas), 105-106.

[17] Sagrado Corán – sura An-Nur (La luz), 55.

[18] Véanse, por ejemplo: Ajbar Ar-Reda (s), vol. 1, pág. 397, Musnad Ahmad, vol. 1, pág. 99, y otros muchos libros de los dos grupos.

[19] Se refiere (a) a lo dicho por el Profeta (s) a Yabir Bin Abdulá Al-Ansarí: «Dijo Yabir: entonces le dije: oh Mensajero de Dios, ¿acaso sus shías se benefician de él en su ausencia? Y él dijo: “Por aquél que me ha enviado con la profecía, que él los ilumina con su luz y ellos se aprovechan de su valiato en su ausencia como los hombres se aprovechan del Sol, aunque lo cubran las nubes. Oh Yabir, éste es un secreto latente de Dios y reserva de su ciencia. Así que escóndelo, excepto de su gente”». Kamal id-Din wa Tamam an-Nima, pág. 253.

[20] Sagrado Corán – sura Al-Báqara (La vaca), 256.

[21] Sagrado Corán – sura An-Nisá (Las mujeres), 48.

[22] Sagrado Corán – sura An-Nisá (Las mujeres), 60.

[23] Sagrado Corán – sura Ta Ha (Ta Ha), 70-72.

[24] Versos narrados en Munaqib Aal Abi Talib, vol. 3, pág. 246, Muzir Al-Ahzan, pág. 32, Bihar Al-Anwar, vol. 44, pág. 374 y otros con leves diferencias.

[25] Sagrado Corán – sura Ar-Rum (Los romanos), 53.


Extracto del libro El yermo o el camino a Dios de Ahmed Alhasan (a)

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