Debatiré primero lo que ellos dicen: que la evolución consiste en lo no aleatorio resultado de lo aleatorio.

El Dr. Dawkins habla sobre la cuestión de la determinación de la aleatorio y lo no aleatorio al querer plantear un ejemplo del proceso de selección natural, como un proceso no aleatorio resultado de orígenes aleatorios, que en su opinión es la naturaleza y la mutación o cambio genético, diciendo:

“Si uno pasea arriba y abajo por una playa pedregosa, observará que las piedras no están ordenadas al azar. Las piedras más pequeñas tienden a encontrarse en zonas segregadas que discurren a lo largo de la playa, mientras que las más grandes están en zonas o franjas diferentes. Las piedras han sido clasificadas, ordenadas, seleccionadas. Una tribu que viviese cerca de la costa podría maravillarse ante esta prueba de clasificación u ordenamiento del mundo, y podría desarrollar un mito para explicarlo, atribuyéndolo, quizás, a un Gran Espíritu celestial con una mente ordenada y un gran sentido del orden. Podríamos sonreír con indiferencia ante esta idea supersticiosa, y explicar que, en realidad, el ordenamiento se debe a las fuerzas ciegas de la física, en este caso, la acción de las olas. Las olas no tienen ninguna finalidad, ni intención, ni una mente ordenada, no tienen mente. Simplemente, empujan las piedras con energía, y según éstas sean grandes o pequeñas responderán de manera diferente a este tratamiento, de manera que terminen a diferentes niveles de la playa. A partir de un gran desorden se origina un poco de orden, sin que lo planifique ninguna mente.

Las olas y las piedras juntas constituyen un ejemplo sencillo de un sistema que genera automáticamente un orden. El mundo está lleno de estos sistemas. El ejemplo más simple que se me ocurre es el de un agujero. Sólo los objetos más pequeños que él pueden pasar a través de él. Esto significa que, si empezamos con un conjunto de objetos ordenados al azar situados encima del agujero, y los agitamos y hacemos chocar entre sí, al cabo de un tiempo los objetos situados por encima y por debajo del agujero estarán clasificados de una forma no aleatoria. El espacio situado por debajo del agujero mostrará una tendencia a contener los objetos más pequeños que el agujero, y, el espacio situado por encima, los objetos más grandes. Por. supuesto, la humanidad ha usado desde hace tiempo este principio tan simple de generar orden, mediante un dispositivo muy útil conocido como criba.”[1]

En cuanto al ejemplo de las piedras y las olas, realmente no sé cómo Dawkins pasó por alto el hecho de que es una cuestión regulada y no aleatoria, y que ha producido no aleatoriedad, pues una de las causas del movimiento de las olas es el efecto de la ley de la gravedad entre la Luna y la Tierra, como resultado de la cercanía de la Luna con la Tierra, pues las gobierna desde el principio una fuerza de gravedad regulada, es decir, que el movimiento de las olas no nace de la aleatoriedad, sino que nace de un sistema y de la ley de la gravedad. En cuanto a las piedras, pues también las gobierna la ley de la gravedad, y por consiguiente, caen según su peso y de esto se desprende su lejanía o cercanía a la playa. Y la ley de la gravedad no es aleatoria ni proviene de la aleatoriedad, y si Dios quiere, hablaremos sobre la ley de la gravedad cuando examinemos la teoría del Big Bang, pues ni el espacio que se curva viene de la aleatoriedad o de la nada absoluta, ni los gravitones vienen de la nada absoluta.

Por lo tanto, el Dr. Dawkins no tiene derecho a decir que la aleatoriedad ha producido una no aleatoriedad, pues esto es una mera falacia. Sí, tal vez el Dr. Dawkins diga: entonces ¿cuál es el propósito de la no aleatoriedad y la ley de la gravedad para ordenar las piedras en la playa? Y responder a esto es muy simple, pues no necesariamente deba tener un propósito en particular, lo que importa es que se trata de una ley y un sistema no aleatorio que no viene de la nada absoluta, y que por consiguiente, definitivamente tiene un propósito, y es suficiente que digamos: que el propósito de la ley de la gravedad ha dado existencia a las estrellas, a las galaxias y a los cúmulos galácticos, y con ello hasta a nuestra propia existencia, por lo tanto está regulada y tiene un propósito. Además no es necesario que conozcamos —nosotros que no representamos ni siquiera la cantidad de un átomo en el universo formado por la ley de la gravedad— todos los propósitos de la ley de la gravedad, entonces cuando pasemos por alto su propósito en alguna situación, por algún motivo, en algún momento, como cuando su propósito se prolongue por un millón de años, no significa que no tenga un propósito. A nosotros nos basta con haber demostrado que se trata de una ley no aleatoria, y esto demuestra que tiene un propósito, que tiene una ley, y que busca alcanzar un propósito a través de ella.

Creo que ahora está claro que la tribu primitiva dueña de la historia del Gran Espíritu según Dawkins, es más racional que el Dr. Dawkins; porque ellos por lo menos sabían lo obvio, que el orden y lo no aleatorio no vienen del desorden y de lo aleatorio; porque lo que carece de algo no puede darlo, entonces ¿cómo nacería el orden de lo aleatorio?

Con respecto al agujero y los objetos que pasan a través de él, pues esto es más claro que lo de las piedras y las olas, pues cuando colocamos objetos sobre un agujero los sometemos a una ley y los dejamos gobernados por el agujero, además de que la caída de los objetos está gobernada por la ley de la gravedad, por lo tanto, tenemos una ley no aleatoria que produce no aleatoriedad y orden, y que por consiguiente, tiene un propósito.

En cuanto a los demás ejemplos del Dr. Dawkins, como el ejemplo del sistema solar, pues no veo necesidad de discutirlo en detalle, pues está gobernado por la ley no aleatoria de la gravedad, algo que nadie pasa por alto, pues lo que ha producido la no aleatoriedad del sistema solar es la no aleatoriedad de la ley de la gravedad.

Además, en el ejemplo anterior a la respuesta dada a la sospecha o al argumento de probabilidades en la evolución,[2] el Dr. Dawkins explica la diferencia entre la evolución en un solo paso —que no tiene relación con la teoría de la evolución y está refutada con el argumento mencionado de las probabilidades— y la evolución acumulativa que ocurre en la naturaleza, de la cual habla la teoría de la evolución y no ha sido refutada por el argumento mencionado. Sin embargo, el ejemplo que presentó, a pesar de explicar en general esta diferencia, lo coloca en una posición en la que la mutación o cambio genético es no aleatorio, y esto significa que la evolución está regulada y tiene un propósito —según el ejemplo— y esto significa también, que tiene un legislador que quiere cumplir un propósito a través de ella. Y esto demuestra la existencia del dios que el Dr. Dawkins quería negar, así que él mismo lo demostró en general con el ejemplo que presentó aunque el Dr. Dawkins no crea que su ejemplo cuente lo que pasa en la naturaleza; porque da a la evolución un propósito. Pero nosotros lo vemos como un ejemplo que se acerca mucho a lo que sucede en la naturaleza por cómo es que hay un proceso de evolución que cuenta su propósito siempre.

El ejemplo del simio y las frases de Shakespeare que presentó el Dr. Dawkins demuestra que la evolución acumulativa tiene un propósito cien por ciento, pues él en su ejemplo de la evolución acumulativa pone a una computadora en cada ocasión y cada generación a devolver la frase que él quería alcanzar por medio de los intentos y a compararla con lo que iba obteniendo de ella. Y esto significa en resumen, que la computadora tenía un propósito que quería alcanzar, el cual era esta frase con la que comparaba sus intentos en cada ocasión y seleccionaba de sus intentos al más cercano y más adecuado para eventualmente llegar a ella.

“El ordenador examina las frases mutantes sin sentido, la «descendencia» de la frase original, y elige la que más se parece a la frase objetivo…”[3]

Y podemos decir en resumen: que la computadora tiene un mapa que seguir, aunque no de forma directa, sino a través de intentos y evolución acumulativa, y esto es exactamente a lo que nosotros queremos llegar, que la evolución está regulada, que la mutación o cambio del mapa genético no es aleatorio (es decir, que están regulados), por lo menos en algunos casos, y que persigue una meta determinada. Y por consiguiente, detrás de ella está quien la legisló para alcanzar la meta, o digamos, que el legislador fijó la meta y estableció la ley que garantiza su aplicación para alcanzar esa meta.

Además de que la computadora que realizó el trabajo cuenta con una capacidad razonable de leer el resultado, compararlo con la meta que se busca alcanzar y seleccionar el más adecuado para continuar.

“El ordenador examina las frases mutantes sin sentido, la «descendencia» de la frase original, y elige la que más se parece a la frase objetivo…”[4]

Por lo tanto, es incorrecto aplicar este ejemplo a una naturaleza descrita por Dawkins como ciega, a menos que hablemos de la presencia de una fuerza consciente y sabia que dirige el proceso de la evolución desde el exterior aunque en cierta medida y en ciertas condiciones, o digamos, que interviene según la necesidad, y esto que es del mismo ejemplo anterior del Dr. Dawkins también confirma lo que queremos.

En cuanto a cómo demostramos esta fuerza consciente y sabia que domina el proceso de selección natural, pues dado que la naturaleza o el entorno del ser vivo con todo lo que contiene, hasta las partes del mismo ser vivo, están sujetos a las fuerzas de las partículas cuánticas con la que están formados los elementos de todos los cuerpos, y como resultado estas partículas cuánticas deben su existencia a una sola fuerza de las cuatro fuerzas universales, digamos que es la fuerza de la gravedad —como explicaremos luego— y esta fuerza debe su existencia a una existencia inherente eterna que no depende de ninguna otra —como explicaremos luego— y esto demuestra la corriente de este Opulento Absoluto, no solamente en la naturaleza que rodea al organismo que se autorrealiza por la selección, sino en cada parte del mismo cuerpo del organismo, pues estos cuerpos dependen de Él, ya que constituye el orígen de las partículas cuánticas que forman por completo la materia, tal como depende la rotación de un motor eléctrico de la planta productora de energía eléctrica.

Además Dawkins vuelve otra vez a su ejemplo diciendo:

“Aunque el modelo mono/Shakespeare es útil para explicar la distinción entre la selección en una sola etapa y la selección acumulativa, induce a error en algunos puntos importantes. Uno de estos puntos es que, en cada generación de «producción» selectiva, las frases mutantes de la «descendencia» fueron juzgadas de acuerdo con el criterio de semejanza con un objetivo ideal distante, la frase METHINKS IT IS LIKE A WEASEL. La vida no es así. La evolución no tiene una finalidad a largo plazo, ni una perfección final que sirva de criterio a la selección, aunque la vanidad humana alimente la absurda noción de que nuestra especie sea el objetivo final de la evolución. En la vida real, el criterio selectivo es siempre a corto plazo, la simple supervivencia o, en términos más generales, el éxito en la reproducción. Si, después de eones, lo que parece ser un progreso hacia algún objetivo distante parece, retrospectivamente, haberse conseguido, se trata en todo caso de una consecuencia casual de muchas generaciones de selección a corto plazo. El «relojero», que es la selección natural acumulativa, es ciego cuando mira hacia el futuro y no tiene ningún objetivo a largo plazo.”[5]

Dawkins se vio obligado a admitir un propósito que dirige la evolución haciéndola no aleatoria, pero dijo: es un propósito a corto plazo y no un propósito a largo plazo, ya que dijo:

”En la vida real, el criterio selectivo es siempre a corto plazo, la simple supervivencia o, en términos más generales, el éxito en la reproducción”.

Es decir que hay un propósito, en cuanto a que este propósito sea a corto plazo y haya éxito en la reproducción no menoscaba al hecho de que sea un propósito y que la evolución tenga un propósito, o más exáctamente: un legislador de la evolución con un propósito, pues el propósito final no es sino un resultado inevitable de la acumulación de propósito a corto plazo. Sí, tal vez diga que es una acumulación no aleatoria centrada en una mutación aleatoria y sin propósito, pero a esto responde lo que he presentado, que la acumulación que ocurre es un resultado de la selección natural y la mutación genética que están sujetas a leyes físicas, y estas leyes, como resultado final, nos llevan a la teoría unificada o ley unificada, y que nos lleva a su vez a la causa eterna y al origen de la materia, es decir, de la naturaleza con todo lo que contiene, y como resultado, esta causa original (el dios) domina la selección natural que depende de Él, pues Él le da curso con el funcionamiento de las partículas cuánticas que la forman, pues Él es su legislador.

Y expliquemos la cuestión con un ejemplo: nosotros tenemos una evolución que ocurre en base a un propósito a corto plazo y digamos que es el éxito en la reproducción en líneas generales, ahora imaginemos que este propósito consiste en una bandera roja, y que el relojero ciego de Dawkins —o la evolución— sigue a estas banderas rojas una tras otra, y a pesar de que él no ve el propósito final sin embargo ve estrictamente el propósito a corto plazo y lo sigue estrictamente también, obediente a la ley depositada dentro de él y a la ley del entorno que lo dirige. Como resultado, seguir los propósitos lo llevan sin saber al propósito final, entonces esto significa inevitablemente, que quien promulgó las leyes de la evolución inevitablemente tiene un propósito a largo plazo; porque estas leyes que dieron forma a los propósitos a corto plazo son las que al final llevaron a la evolución a este propósito, así que no podemos decir sin pruebas concluyentes: que estas leyes en su conjunto y con sus procesos no tengan el propósito de alcanzar este propósito, sino que lo correcto es que digamos: que estas leyes tienen un propósito y fueron colocadas para alcanzar este resultado y este propósito, especialmente cuando se trata de algo importante, y no puede pasarse por alto el hecho de que encaje plenamente como un propósito de la evolución, ¡¿acaso podemos decir: que las espirales del caracol —que representan una ecuación matemática precisa— no están sujetas a ninguna ley?! La realidad es que están sujetas a ley matemática, es más, cada cuark y electrón o cualquier partícula de la materia del ser vivo está sujeta a una ley, y si llevamos el asunto hasta el final llegaremos a una ley unificada que emanó de una causa eterna original, que es la que promulga todas las leyes que hacen funcionar a la naturaleza, y por consiguiente, el proceso biológico de la evolución.

Y vemos en la naturaleza que la vida y la evolución están reguladas dentro de un marco que las hace funcionar, así pues, el metabolismo y la vida tienen una ley precisa que los ha hecho existir y que funciona sobre la base de este mapa genético que representa una estructura compleja organizada cuidadosamente, y además, el entorno o la naturaleza tienen leyes que dirigen externamente la orientación de este mapa genético en una dirección determinada o digamos un propósito a corto plazo, y si vemos que cuando estos propósitos a corto plazo se acumulan nos llevan a un propósito y no a la nada, entonces sin duda juzgamos que estas leyes tienen un propósito, o digamos más exáctamente: que quien las promulgó tiene un propósito, y mucho más cuando vemos además que esto nos ha llevado a un gran propósito mayor y externamente valioso que es el mecanismo de inteligencia del hombre, o digamos: el hombre que ha hecho nueva cada cosa sobre esta Tierra, ¿acaso no deberíamos decir: que esto es suficiente para demostrar que el legislador de la evolución o quien marcó el curso de la evolución, o digamos, quien elaboró el mapa genético productor de vida, tiene un propósito y es consciente de su obra desde el principio? Especialmente después de que nos ha sido demostrado que Él es la causa original de la existencia de la materia y su continuidad como se analizará.

Y realmente no hay nadie racional que no considere al hombre como a un gran propósito, pues es extraño cómo Dawkins describe como una noción absurda decir que el hombre es un propósito valioso, pues aunque consideremos al hombre o al mecanismo de su inteligencia como a un propósito intermedio y no final, todavía sigue siendo un gran propósito que nadie racional puede negar, realmente —además de sorprendente— es de un prejuicio desagradable que el Dr. Dawkins diga:

“…aunque la vanidad humana alimente la absurda noción de que nuestra especie sea el objetivo final de la evolución”.

Que sea un propósito final o sea un propósito intermedio, aún así también es suficiente para demostrar que el legislador de la vida y la evolución tiene un propósito, además hemos demostrado y demostraremos que la evolución tiene un propósito aunque no se reconozca al hombre con el resultado de su propósito, luego, el proceso de desarrollo o selección natural que ocurre en cada generación es un resultado del proceso de revisión periódica regulada e impuesta interna[6] y externamente,[7] para transmitir lo que es adecuado para la continuidad en base a la ley establecida y evitar lo que no es adecuado para la continuidad en base a la misma ley establecida de la evolución, y esto significa claramente que la ley de la evolución fue elaborada para dar vida a un resultado determinado o propósito establecido. La verdad que no cesan las sorpresas por parte del Dr. Dawkins y los ateos que cuando ven toda esta regulación dicen que no hay legislador, y cuando ven propósitos a corto plazo los admiten y luego niegan el propósito a largo plazo, cuando este es un resultado de la acumulación inevitable de propósitos a corto plazo.

Simplemente:

Si tenemos un camino que va del punto A al punto Z

Y una persona comienza su viaje desde el punto A hasta el punto B con el propósito de llegar al punto B

Luego prosigue en otro viaje desde el punto B hasta el punto C con el propósito de llegar al punto C

Luego continúa su viaje desde el punto C hasta el punto D con el propósito de llegar al punto D

Y así continúa el viaje hasta llegar finalmente al punto Z.

Entonces definitivamente, el propósito de esta persona desde el principio no es el punto Z, pero cada vez que la ley pone un punto determinado como propósito de esta persona le hace dar un paso en dirección al punto Z, indudablemente es una ley cuyo resultado de su aplicación acumulativa es llegar al punto Z, entonces un conjunto de propósitos a corto plazo producen un propósito a largo plazo, es decir que cada vez que se aplica esta ley nos lleva eventualmente al punto Z, sabiendo además que el punto Z debe ser alcanzado por el curso general de la evolución, e imagine que es el mecanismo de la inteligencia (el cerebro, por ejemplo) o un mecanismo sensible a la luz (el ojo, por ejemplo), la mutación debe brindar a ambos sus genes y sus mejoras, y la selección debe consolidarlos y perfeccionar sus mejoras, y con esto hemos resuelto la cuestión a favor de que la evolución tiene un propósito.

Y debe notarse que podemos imaginar un resultado de la evolución que consista en seres ciegos o desprovistos de mecanismo de inteligencia, pero es imposible imaginar que la evolución no brinde el mecanismo de la inteligencia o la vista consolidándolos y mejorándolos durante su trayectoria general en la vida en general, y no en miembros de una especie determinada.

Por lo tanto, la evolución tiene un propósito y está sujeta a una ley, y esta ley es de un legislador que tiene un propósito que pretende aplicándola alcanzar este propósito.


 

[1] Fuente: “Dawkins – El Relojero Ciego”, págs. 43-44.

[2] Véase: El argumento de las probabilidades contra la teoría de la evolución – pág. 103.

[3] Fuente: “Dawkins – El Relojero Ciego”: pág. 79

[4] Fuente: “Dawkins – El Relojero Ciego”: pág. 79.

[5] Fuente: “Dawkins – El Relojero Ciego”: pág. 50.

[6] Impuesta internamente por la diferenciación genética y la herencia.

[7] Impuesta externamente por las condiciones del entorno y la naturaleza.

 


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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