Cuando hablamos de mecánica cuántica no hablamos de otro universo o de un cuento de ciencia ficción, sino que hablamos de nuestros cuerpos y de todas las cosas que nos rodean, pues nuestros cuerpos y todas las cosas que nos rodean están formados de partículas cuánticas gobernadas por leyes de la mecánica cuántica ajenas a nuestra percepción clásica. Las leyes de la mecánica cuántica han sido demostradas con experimentos y en base a ellas se han diseñado aparatos. Ellas gobiernan el universo en su totalidad.

El eje de la mecánica cuántica gira en torno a la cuestión de que la realidad es lo que registramos mediante la observación, o digamos, que lo real se determina como real cuando lo observamos, es decir, que nuestra observación es lo que lo determina como real y lo saca del circuito de probabilidad. Esta cuestión ya es ajena a nuestra simple percepción humana en este universo; ya que implica que nosotros determinamos incluso nuestro pasado cuando lo observamos; estas palabras no tienen sentido dentro de los límites de nuestra vida diaria; porque solo observamos el presente, al menos eso es lo que creemos. Pero al nivel de nuestra observación cósmica, nosotros observamos la radiación cósmica de fondo, que es la radiación residual (fotones) del Big Bang a una temperatura de 2.73 Kelvin y la edad de esta radiación es de 13.7 mil millones de años aproximadamente, o sea, que nosotros no observamos solo el pasado sino que observamos el comienzo del tiempo en nuestro universo, y observamos el punto más distante en el eje del tiempo.

Está el experimento mental de elección retardada planteado por John Wheeler, que es similar al experimento de las dos rendijas en una placa. Esta vez tenemos un sistema para determinar el paso de un fotón o un electrón (o sea, una partícula cuántica) por una de las dos rendijas. Pero no hay un seguimiento de las dos rendijas, sino un seguimiento de la partícula después de que ha pasado por las dos rendijas de manera que se determina su paso por una de las dos. Cubrimos la lente del sistema de observación con una cortina que tiene rajas que pueden abrirse y cerrarse como las que se utilizan en las persianas, que si están cerradas no permiten pasar a los fotones y si están abiertas lo permiten. Por lo tanto se determina el paso de la partícula por una de las dos rendijas. Ahora, si disparamos la partícula y la cortina está abierta realizaremos un experimento como si estuviéramos monitoreando las dos rendijas y observando la partícula que pasa por una de ellas. Pero si la cortina está cerrada, el experimento queda como el experimento clásico de las dos rendijas, la partícula cruza hasta la pantalla y encontramos que hay un patrón de interferencias que nos muestra que una sola partícula atravesó las dos rendijas al mismo tiempo. Pero supongamos que no determinamos la situación de la cortina que colocamos sobre la lente hasta que la partícula ha atravesado el área de las dos rendijas, luego determinamos la situación de la cortina, si la hemos abierto o la hemos cerrado, y por ende, se determinará la situación de la partícula en el pasado, es decir, en el momento en el que pasó por las dos rendijas basados en nuestra elección retardada. Así que es una partícula identificada (una simple partícula) que atravesó una de las dos rendijas o es un grupo de partículas fantasma o un haz de onda que atravesó las dos rendijas juntas, o sea, que la partícula solitaria atravesó las dos rendijas juntas en el mismo instante.

En otros palabras: nosotros en el presente hemos concluído por nuestra elección y observación la situación de esta partícula en el pasado.

De forma más clara: esta partícula tiene más de un pasado o más de una historia, pues puede pasar por una de las dos rendijas o pasar por ambas juntas, y nosotros determinamos una de las dos historias y la hacemos realidad mediante nuestra elección y nuestra observación en el presente.

Si este es el caso, es decir, que la observación en el presente identifica, determina o crea el pasado y nosotros sabemos que el universo en conjunto incluídos nosotros, es un sistema cuántico. El universo comenzó con un suceso cuántico, así que también podemos decir: que nosotros, mediante nuestra observación y seguimiento de la radiación cósmica de fondo, hemos creado (hemos identificado o determinado) el Big Bang y un pasado o una historia determinada del universo entre muchas otras historias posibles del universo.

O digamos con claridad: nosotros, mediante nuestra observación, hemos causado la existencia de una historia (pasada) de un universo adecuada para la formación de la materia y las galaxias, que posibilita que hayamos sido creados y vivamos en él, entre varias historias del universo que no son adecuadas para que se formen la materia, las galaxias y para que surjamos nosotros eventualmente.

Es decir, que nuestra existencia, según esta interpretación, será una condición para la existencia del universo en el que vivimos.

Podemos entender por esto que nosotros, como género humano, representamos el propósito principal de la existencia.

«Te consideras un cuerpo pequeño y dentro de ti habita el mundo más grande,

tú eres el libro claro que por sus letras se manifiesta lo implícito».


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed Alhasan (a)

Un comentario sobre “¡¿Observamos las cosas o las creamos con la observación?!:

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