El título es como si contradijera lo que antes hemos dicho, que la luz no escapa del horizonte de sucesos del agujero negro, pues ¡¿cómo es que decimos ahora: que el agujero negro tiene radiación?!

Esta teoría del físico teórico Stephen Hawking combina la teoría general de la relatividad con la teoría cuántica parcialmente, según la cual: los agujeros negros no son completamente negros puesto que hay una radiación que el observador externo al agujero negro observa que el agujero negro emite, su causa son las fluctuaciones cuánticas en el vacío que hemos explicado previamente y que la mecánica cuántica predice conforme al principio de incertidumbre o indeterminación, ya que no puede haber un espacio completamente vacío según el principio de incertidumbre; porque su vacío significaría que los campos como el campo electromagnético o gravitatorio tendrían un valor de cero y una tasa de cambio igual a cero, y esto contradice al principio de incertidumbre.

Por lo tanto, siempre hay en el vacío, según la mecánica cuántica, parejas de partículas hipotéticas que aparecen y que luego se encuentran y aniquilan unas a otras, o partículas y antipartículas hipotéticas que aparecen y se aniquilan unas con otras como resultado de la colisión con algunas de ellas. Si ocurre que aparecieran junto al horizonte de sucesos del agujero negro o en el punto de singularidad en lugar de colisionar entre ellas y aniquilarse mutuamente ocurre que una de ellas cae en el agujero negro debido al efecto de su gravedad mientras que la otra partícula puede liberarse y huir lejos del agujero negro. El observador externo al agujero negro la verá como radiación emitida por el agujero negro. Esta radiación se llama radiación del agujero negro y algunos la llaman radiación de Hawking por el nombre de su descubridor. Esta depende de la masa del agujero negro o del punto de singularidad en el universo actual según la siguiente ecuación:

Sin título

En la ecuación anterior encontramos que cuanto menor es la masa del agujero negro o el punto de singularidad, mayor es la temperatura de la radiación del agujero negro. Para detectar esta radiación, observarla y documentarla de forma definitiva en el universo es necesario encontrar un agujero negro pequeño, es decir, que su masa sea pequeña, para que su radiación sea lo suficientemente alta y caliente como para destacarse de la radiación cósmica de fondo que inunda el universo con una temperatura que alcanza los 2.7 Kelvin. En general, esta teoría ha sido demostrada con evidencia no experimental hasta ahora.

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Figura 23: Ilustración de la radiación de Hawking, cómo y dónde se forma.

«En presencia de un agujero negro, un miembro de un par de partículas puede caer al mismo, dejando libre al otro miembro, que puede escapar al infinito. A un observador lejano le parecerá que las partículas que escapan del agujero negro han sido radiadas por él. El espectro del agujero negro es exactamente el que esperaríamos de un cuerpo caliente, con una temperatura proporcional al campo gravitatorio en el horizonte —la frontera— del agujero negro. En otras palabras, la temperatura del agujero negro depende de su tamaño».[1]


 

[1] Fuente: “Hawking – El universo en una cáscara de nuez”, págs. 127-128.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed Alhasan (a)

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